Inspírate

Empieza el nuevo curso y con él, quiero compartir un mensaje inspirador que me hace llegar mi maridito. Él es una persona que tiene la costumbre de tropezarse con personas excepcionales y lo más importante de todo, de darse cuenta de ello.

Todos nos cruzamos a diario con personas increíbles, lo que ocurre es que frecuentemente estamos tan concentrados en nuestro diálogo interior o en el teléfono inteligente… que pasamos de largo ante ellas sin reparar en el regalo que tienen para nosotros. Él me contaba el otro día, que cuando fue a pasar el TÜV (la ITV alemana) se encontró con un empleado que sorprendentemente no solo no estaba aburrido de decir a cada cliente: “intermitente izquierdo, intermitente derecho, freno…” sino que le recibió con un flamante: “¡hola! ¡Vamos a hacer de este momento una bonita experiencia!”.

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En otra ocasión, un vendedor de Crepes en un biergarten compartió con él que no concebía hacer un trabajo mejor que ese, siempre poniendo sonrisas en la boca de sus clientes al disfrutar de una deliciosa y jugosa crepe con Nutella… ¡¡ummm!!

Me viene también a la cabeza un empleado griego, que viene anualmente a cambiar el contador de la calefacción y que siempre llega acompañado de su sonrisa, recordando que yo soy española, y compartiendo un rato con nosotros para comentar lo bien que se siente en este país y en este trabajo, e interesándose por cómo están las cosas en “Spanien”.

Estas personas son excepcionales, ¿por lo que hacen?… ¿Por los conocimientos que tienen?… ¿Por el dinero que ganan?… No. Son excepcionales por la sabiduría que tienen, por su saber hacer, por saber disfrutar de su tarea diaria y convertirla en un momento de inspiración para las personas que tienen “la suerte” de cruzarse con ellos y verles… ¿Te lo quieres perder la próxima vez? ¿Quieres hacer algo para parecerte a ellos?

¿He conseguido inspirarte aunque sea un poco? ¡Qué tal si tú haces lo mismo compartiendo este mensaje con otros como tú ;)!

Por un septiembre excepcional… ¡¡por qué no!!


Seleccionando un trabajo para tí

Hoy quiero escribir sobre un tema que me encuentro en al menos el 80% de las razones por las que mis clientes acuden a mí: en los tiempos que corren, ya casi tod@s hemos aceptado que se acabó eso de “un trabajo para toda la vida”, que por otra parte suena de lo menos motivador ¿no te parece? ¡¡Uff!! ¡¡Toda la vida haciendo lo mismo, en el mismo sitio y con las mismas personas!! ¡¡Qué peñazo!!

Por diferentes circunstancias, voluntarias o involuntarias, un@ se puede ver en la necesidad buscar un nuevo trabajo. ¿Y qué solemos hacer casi tod@s?: meternos en páginas de empleo y empezar a mirar ofertas como loc@s. La experiencia propia y ajena me dice que después de unas cuantas sesiones de revisión de ofertas de empleo, uno empieza a entrar en un círculo en el que cada vez todo se ve más negro y en el que progresivamente las certezas iniciales sobre nuestras capacidades y posibilidades, se van tornando en incertidumbres, inseguridades y falta de claridad.

Pues bien, hoy quiero compartir una forma diferente de hacer esto y que pasa por: primero pararse a pensar, a definir y a escribir, y después pasar a la acción.

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  1. Lo primero que recomiendo hacer es una descripción del puesto deseado que incluya la información que tienes clara en este momento:
    • Requisitos imprescindibles: incluye aquí aquello que es básico e innegociable para ti. Por ejemplo: que el puesto tenga una estabilidad mínima de “x” meses y unas contraprestaciones económicas mínimamente dignas de “y” euros, que la jornada sea completa o a tiempo parcial, según tus necesidades, etc.
    • Requisitos deseados: ¿qué te gustaría que incluyese el puesto? ¿Qué aspectos serían deseables, pero flexibles y negociables? Por ejemplo: me gustaría que estuviese relacionado con mis estudios sobre “x”, o con mi experiencia en “y”, que no me llevara más de 30 minutos llegar allí en transporte público, que me permitiera dar rienda suelta a mi creatividad, etc.
  2. Después, puedes pasar a hacer una tormenta de ideas: usase, sin juzgar, empieza a anotar todas las ideas que se te ocurran sobre posibilidades profesionales que a priori te podrían encajar o interesar. Por ejemplo: trabajo con niños, con perros, con mujeres, con discapacitados, con emigrantes, con… Trabajo en Alemania, en España, en Inglaterra, en Francia… En castellano, en inglés, en alemán… En puestos comerciales, técnicos… Con compañeros, en solitario…
  3. Ahora es un buen momento para empezar a combinar la información recogida en los puntos 1 y 2 y empezar a generar posibles puestos ya algo más concretos. Por ejemplo:
    • Trabajo en castellano en Alemania cuidando niños a tiempo parcial.
    • Un puesto técnico informático en España con una duración mínima de 12 meses a jornada completa.
    • Terapias alternativas, con animales, a tiempo parcial en Inglaterra.
  4. Ha llegado el momento de empezar a revisar tu C.V. para ver en qué medida cumples con cada uno de estos perfiles y si necesitas incorporar algún conocimiento o experiencia más: buscar un trabajo esporádico dando clases particulares a niños para conseguir después un puesto en el ámbito de la pedagogía, por ejemplo, o mejorar tus idiomas si quieres optar a un puesto que lo requiera.
  5. Y ahora sí amig@ estás en condiciones de echar un vistazo al mercado laboral (contactos, webs de empleo y organizaciones/sectores de tu interés) para ver qué reflejo encuentras en él de los puestos que has elegido para ti.

Mi experiencia me dice que con ese trabajo previo descartarás sin perder el tiempo ofertas que no tienen nada que ver con tus intereses y afinarás en aquellas que sí cumplan con los requisitos de este proceso de selección “a la inversa”. Te deseo éxito, acción y que te cuides mucho durante el proceso, seguramente vas a necesitar recuperar energía.

Si crees que esta información puede ser de utilidad para otras personas que estén buscando un nuevo trabajo, te invito a difundirla.


Pérdida y aceptación

Hoy abordamos el período estival con una reflexión que tiene que ver con los cambios imprevistos. Y es que a veces en la vida, las cosas suceden así: de repente. De repente recibes una noticia, de repente cambia algo importante, experimentas una pérdida o sucede algo que cambia completamente tu rutina profesional o personal.

Cuando hablamos de cambios imprevistos no deseados tenemos que mencionar a la experta por antonomasia en estas lides: Elisabeth Kübler-Ross. Esta científica suiza, dedicó parte de su vida a investigar sobre los procesos que viven las personas cuando están próximas a la muerte y desarrolló un famoso modelo sobre las etapas de duelo por las que pasamos cuando nos enfrentamos a cambios más o menos imprevistos y no deseados:

  1. Negación
  2. Ira
  3. Negociación
  4. Depresión
  5. Aceptación

Aunque en principio estas etapas de duelo están referenciadas a sucesos como la pérdida de un ser querido o el diagnóstico de una enfermedad terminal, también se pueden dar en una versión tal vez más “suave” en  cualquier episodio de cambio no deseado y repentino.

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Hasta llegar a la fase de Aceptación, vamos a experimentar emociones: vamos a tratar de negar o rechazar lo que ha pasado – esto no puede ser verdad –, vamos a resistirnos con rabia más o menos acentuada a la pérdida que se avecina, pasaremos por una etapa de ajuste – vale, ya que tengo que aceptar pulpo como animal de compañía, quiero al menos decidir en qué habitación lo voy a alojar – y experimentaremos también la tristeza más o menos intensa de la pérdida. Un aspecto fundamental durante todo este proceso es la aceptación de las propias emociones que vamos a sentir. Es tiempo de permitirnos estar tristes o sentir enfado, sin aferrarnos a esas emociones, pero sin tampoco meterlas debajo de la alfombra o tratar de disimularlas. Tomarnos tiempo para dejar salir nuestra rabia o para sentir nuestra tristeza facilitará el avance por estas etapas, hasta la deseada aceptación.

Pues te dejo investigando un poco sobre estos procesos y tal vez repasando cómo te has enfrentado anteriormente a las pérdidas, ¿tal vez te quedaste atascad@ en alguna etapa? ¿Hay algún proceso por concluir o alguna emoción retenida? A la luz de este sabio modelo ¿qué podrías hacer de forma diferente para encajar y aceptar las pérdidas futuras? ¿Conoces a alguien que haya sufrido una pérdida recientemente? ¡Comparte!🙂


¿Estoy de los nervios? No, soy PAS

Las personas altamente sensibles (PAS) podemos desarrollar más fácilmente que los demás un buen número de cualidades: creatividad, intuición, genialidad, un agudo sentido del humor, complicidad, empatía, solidaridad, somos personas con valores, sabias, artistas, tenemos un aspecto juvenil, en ocasiones más inteligentes que la media, vemos más allá…

Los que somos poseedores de este rasgo de personalidad también podemos experimentar sensaciones molestas como sentirnos más activados que la media por situaciones que a los que no son PAS les alteran menos, al tener un sistema nervioso hiperreactivo, en ocasiones nos bloqueamos y necesitamos hacer una pausa para resetearnos (“igualic@s” que los ordenadores), percibimos con intensidad y queramos o no tooooooooooooooodo lo que sucede a nuestro alrededor: todo lo que nos dicen con palabras, lo que nos dicen sin palabras, el ambiente reinante, los ruidos, la luz, los olores, el frío o el calor… y también todo lo que ocurre en nuestro interior: palpitaciones, sudoración, diálogo interior, hambre, enfermedad… y claro, tanto percibir, tanto percibir… ¡cansa! Y luego un@ necesita nuevamente… hacer una pausa con más frecuencia que los no PAS.

Además, los PAS somos más vulnerables a los padecimientos psicosomáticos, a caer en adicciones y a trastornos como la ansiedad y la depresión…

El segundo y el tercer párrafo no te han gustado tanto si tú también eres PAS… ¿verdad?

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Bueno… ¡la vida misma! Todo tiene una parte positiva y otra no tanto. Lo más importante es que siempre podemos HACER algo al respecto. Nosotros no somos defectuosos, simplemente somos en cierto modo diferentes, lo cual está muy bien, porque todos lo somos de alguna forma y eso enriquece y mucho a las sociedades y sistemas que lo saben aprovechar. Los PAS tenemos simplemente un ritmo distinto y nuestro reto es encontrarlo y adaptar nuestra vida a ese ritmo porque cuando lo hacemos emerge la gran fortaleza que tenemos en nuestro interior, y si no lo hacemos, ya sabes lo que decía en los párrafos dos y tres…

Lo que acabo de contar es un pequeño resumen de lo que puedes encontrar en el altamente recomendable libro de Elaine Aron: El don de la sensibilidad. Si eres PAS, si hay alguien en tu círculo próximo que lo sea (representamos alrededor del 25% de la población), si eres terapeuta, directivo, educador, profesional sanitario o político… este es tu libro. Teniendo en cuenta que todos pasamos por etapas de especial sensibilidad en la vida, incluso un no PAS puede sacar buen provecho del mismo.

¡Ah! ¿Qué no sabes si eres PAS? Échale un vistazo a este Documental y a esta otra entrada del blog.

Ojalá que esta información llegue a muchos PAS que no saben que lo son – como yo misma hace poco más de un año… ¡y eso que soy psicóloga y coach! Te digo yo que en casa del herrero…-. Cuando  lo sepan y reordenen su vida, van a experimentar mucho bienestar. Con ese deseo lo comparto ¿me ayudas a difundirlo?


El ordeñador

¡Hola corazones!🙂

¿Qué tal ha ido la gestión del perdón durante el mes de junio? ¿Y el rencor? Yo personalmente sigo lidiando con ello, es una de esas guerras personales que tiene varias batallas, y cada una de ellas ha de ser afrontada.  Como dice mi madre “no se ganó Zamora en una hora…” y es cierto, con el desarrollo personal también funciona así, hay que seguir ahí día tras día insistiendo.

Para reforzar el concepto que sobre el perdón y el rencor compartí el mes pasado, para julio te propongo un ejercicio: “el ordeñador”. Lo he llamado así en honor a mi madre (que he venido a Múnich y me tiene loca de contenta :)) Pues bien, cuando yo era más jovencita y tenía algún ataque de ira, ella me decía “¡niña, ordéñate!” jaa jajajajajaja, ahora me hace muchísima gracia acordarme de eso.

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El ejercicio consiste en sacar la rabia que llevas dentro y consta de los siguientes pasos:

  • En primer lugar, siéntate un rato tranquil@, pon las manos en la tripita y toma conciencia de cómo te sientes y en qué estás pensando. ¿Qué tal ha ido el día? ¿… y la semana? ¿Has tenido algún conflicto? ¿Hay alguna persona que se cruce en tus pensamientos con más frecuencia de lo deseado y no para generar precisamente buenas emociones? Vale: identifica entonces la situación que te ha producido esa rabia y a la persona implicada.
  • Busca un rato y un sitio en el que estés sol@. Cuando vamos a dejar salir energía negativa es mejor estar sol@ y después ventilar, para que esa energía no se quede allí afectando a otras personas que no tienen la culpa de lo que ha pasado y/o de lo que tú has sentido.
  • Elige una forma de “ordeñarte” que funcione para ti en esas circunstancias. Algunas ideas:
  1. Chillar como un descosido cuando vas sol@ en el coche o cuando estás en el campo, al aire libre
  2. Golpear un cojín como si no hubiera un mañana
  3. Coger un peluche o un trapo y estamparlo reiteradamente contra una silla o contra el lavabo
  4. Pegar una patada a algo (es la opción más arriesgada, por los posibles daños que podemos causar y causarnos). Una posibilidad sería una caja de cartón vacía (hace mucho ruido pero no duele…)
  5. Dar un paseo o correr de forma muy enérgica, al mismo tiempo que das “zapatazos”, patadas o manotazos (ver opción 4 y asegúrate de estar sol@ :))
  • Ponte manos a la obra: ejecuta la actividad elegida mientras evocas lo sucedido y a la persona implicada. Repetir tantas veces como sea necesario.

¿Se te ocurre alguna estrategia más? ¿Quieres compartirla?

 


Perdón y rencor

“El rencor no es un buen compañero de viaje”, comentaba hace unas semanas Salvador, el director del Ministerio del Tiempo, ¡¡esa gran serie!! Y esa frase estimuló mi deseo de trabajar en ese tema, como siempre, personalmente y de paso, compartirlo contigo.

Otra persona que es un referente para mí en estas cuestiones es Eduardo Madina, que como tal vez sepas, además de un conocido político en España, fue víctima de ETA. Como consecuencia del atentado terrorista que sufrió, su madre entró en una profunda depresión que propició que tuviera un infarto por el que perdió la vida. Para Eduardo no debió ser fácil superar todo eso y sin embargo, cuando los periodistas le preguntaban el decía que no sentía rencor, que había perdonado a los terroristas para poder seguir adelante con su vida.

Y es que sí, yo también creo que el rencor nos mantiene atados a las malas experiencias que hemos vivido, a las malas sensaciones y no nos deja seguir adelante, pasar página.

Yo sin ir más lejos recientemente he experimentado un enfado largo, demasiado largo incluso, por una cuestión profesional. Ciertamente, cuando surgieron los problemas me sentí muy sorprendida, no daba crédito a lo que estaba pasando, no se correspondía en nada con lo que yo esperaba recibir por parte de una persona profesional. Y ahí empezó mi error: ¿dónde está escrito qué comportamientos son profesionales y cuáles no lo son? ¿En qué manual puedes leer que las personas tienen que ser tan simpáticas y agradables como tú?

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Utilizando la terminología PNL, volví, una vez más, a confundir el mapa con el territorio: las cosas son como son, no como yo las veo. Esta persona claramente tenía una visión completamente diferente de la mía, y no por ello dejaba de ser legítima, aunque sus formas de expresarlo pudieran ser mejorables… Pero… ¿quién no comete errores? ¿Acaso yo me expreso siempre adecuadamente? ¿A quién le corresponde juzgar los errores de los demás? Está claro que a mí no…

Por tanto, y siguiendo las buenas recomendaciones de mi amiga Manina, he empezado a limpiarme de todas esas malas sensaciones, he empezado a perdonar internamente lo ocurrido, tomando conciencia ahora con perspectiva, que realmente tampoco fue para tanto… Soy yo la que he magnificado una situación no deseable, sí, pero que como diría mi querida Paloma, no deja de ser una soberana memez.

Estoy segura de que esta limpieza interior será buena para mí y eso es lo más importante, me permitirá soltar lastre y dejar espacio en mi mochila para que entren cosas mejores. No sé qué pasara con la relación, es posible que no lleguemos a desarrollar una profunda amistad, ¿o quizá sí? En cualquier caso, habré aprendido algo de todo esto, seguiré adelante con mi vida y no me quedare ahí.

¿Tú cómo te llevas con el rencor y el perdón? ¿Algún conflicto pendiente de soltar? Pues ala ala… estoy segura de que tú también quieres para tí mejores compañeros de viaje.


Revisando

¡Hola!

¿Qué tal estamos rozando el ecuador del año? Sí… siempre decimos lo mismo: ¡hay que ver cómo pasa el tiempo! Y así es, “volandito” pasa y hay que aceptarlo, aunque yo personalmente lo llevo mejor cuando siento que lo estoy aprovechando… y ahí quería yo llegar: ¿estás aprovechando 2016?

Yo personalmente, en parte sí y en parte no. Revisando mis objetivos para este año, compruebo con satisfacción que hay cosas que sí estoy haciendo y que por tanto sí voy a conseguir lo que me propuse, por ejemplo estoy cocinando más, más rico y más español. Todavía hay mucho que aprender – ya me estoy empezando a repetir un poco con la paella…🙂 -, pero siento que estoy en marcha y lo más importante, disfrutando de ello y compartiendo.

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Observo también que hay objetivos que he tocado poco, como por ejemplo el tema de la política. Sí he hecho algunos avances, pero no me estoy moviendo tanto como esperaba. Los contactos que he hecho no han dado los frutos que yo había imaginado y es un tema que tengo un poco parado, la verdad.

También me doy cuenta, de que han aparecido nuevos objetivos que no estaban a principios de año, y que me han llevado a retomar el aprendizaje del alemán, que sí estaba como objetivo… ¡como no! Pero al que no estaba inyectando la energía necesaria, por tanto acabo de entrar en acción y como estudiar por mi cuenta no estaba funcionando lo suficiente, me acabo de apuntar a un curso de un día a la semana.

Pues después de compartir contigo mi “examen de conciencia…”🙂 te animo a que hagas el tuyo a ver qué feedback recibes: qué nuevos objetivos sustituyen a los originales, cuáles se mantienen y qué cambios quieres operar para mejorar tus resultados. Te invito a compartirlo también con quien tú quieras, pues así refuerzas tu compromiso y dejas la puerta abierta a la posibilidad de recibir creativas sugerencias. Por cierto, uno de mis puntos fuertes en la vida es la creatividad y me ENCANTA ponerla a funcionar, así que no dudes en lanzarme algún desafío si sientes que te estas atascando.

¡Pues vamos a por Junio amig@!


Aceptación y acción

Hoy quiero escribir de nuevo sobre un concepto fundamental para nuestro bienestar personal: la aceptación.

Es un tema sobre el que he insistido bastante pero pienso seguir haciéndolo porque cada día me doy cuenta de lo fundamental que es. Estoy convencida de que poner verdaderamente en práctica la aceptación es una de las mejores llaves que tenemos a nuestra disposición para abrir la puerta de nuestra paz interior.

Vamos a entrar un poco en “harina”: ¿Qué hay detrás de este tipo de situaciones?: Este dolor de cabeza me está matando, mis hijos son unos trastos y no paran de hacer ruido… ¡no puedo soportarlo!, mi compañera del trabajo es una siesa, ¡no la aguanto!, mi novio no tiene memoria, ¡otra vez ha olvidado la fecha de nuestro aniversario!, estoy harta de este trabajo, otra vez una cola de clientes que llega hasta la puerta…

Detrás de estas situaciones puede haber varias cosas, cosas que podemos hacer para mejorar esas vivencias, y además yo veo un denominador común en todas ellas: la NO ACEPTACIÓN.

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¿Aceptar significa resignarse o tirar la toalla? No, aceptar significa analizar cuál es mi punto de partida con respecto a una situación. Ese punto de partida me puede permitir ver qué parte de la situación escapa a mi control, y por tanto no puedo hacer otra cosa más que ACEPTARLA y al mismo tiempo, me permite tomar conciencia de qué parte de la situación sí depende de mí y por tanto qué puedo hacer para cambiarla.

En las situaciones anteriores puedo empezar aceptando (y por tanto NO RECHAZANDO y NO haciendo conjeturas en mi cabeza sobre CÓMO TENDRÍAN QUE SER LAS COSAS) mi dolor de cabeza, que los niños normales hacen ruido, que mi compañera es poco expresiva, que la memoria no es el fuerte de mi chico y que mi trabajo es como es en el momento presente.

A continuación, puedo dar un paso más y pasar a la acción para cambiar en la medida de mis posibilidades esa situación: puedo tomar conciencia de que tal vez he bebido poca agua y beber más me podría ayudar con el dolor de cabeza, puedo darme cuenta de que tal vez estoy asumiendo demasiado sol@ la responsabilidad en el cuidado de mis hijos y pedir ayuda, puedo fijarme en otras cualidades de mi compañera o buscar relacionarme más con otros compañeros más afines, puedo valorar otras cualidades de mi pareja y regalarle una agenda🙂, puedo proponer mejoras en el trabajo para reducir las colas de clientes y a lo mejor plantearme otras opciones profesionales…

Como ves, la aceptación no tiene que estar necesariamente unida a la resignación, es mucho lo que podemos hacer por nosotros frente a una situación adversa, y una buena forma de empezar puede ser aceptarla primero y después, remangarnos a ver qué podemos cambiar. ¿Te parece? ¿Ves algún obstáculo para hacer esto? ¡Pues cuéntame a ver qué te puedo aportar!🙂


¿Eres auténtic@?

Un saludo primaveral desde Múnich “Stadt” y una reflexión,

Hoy te invito a hacer primero una pequeña introspección para después pasar a la acción. Como es algo bastante cultural, a lo mejor a ti también te pasa, que eres de ese tipo de personas que están bastante pendientes de los demás, que te importa mucho lo que los demás piensen de ti, cómo les afecta lo que tú haces o dices. Te preocupa tanto que en ocasiones modificas tu comportamiento para adaptarlo al patrón que crees que ellos esperan de ti… ¿te reconoces en estas líneas?

De repente te encuentras actuando como no querías, transmitiendo algo que no sientes y en definitiva traicionando tu autenticidad, y además, actuar así, en contra de lo que tu persigues con ese comportamiento, no mejora precisamente tus relaciones, pues la gente capta que no estás siendo sincer@, que realmente no sientes lo que dices, aunque tus palabras digan lo contrario y empiezan a desconfiar de tus actos.

Analizando más los efectos de este fingimiento… ¿cómo crees que repercute esta forma de actuar en tu autoestima, en el amor que sientes por ti mismo y en la valoración que haces sobre ti?

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Hoy te propongo invertir este proceso: empieza amándote más, invirtiendo en ti, tomando conciencia con tus necesidades, emociones, apetencias, deseos y permítete expresarlos. Si sientes el deseo irrefrenable de adular a la persona que tienes en frente pero no sientes lo que estás a punto de decir… no lo digas, así de simple. Borja Vilaseca, en el libro que os recomendaba el mes pasado, lo aclara muy bien: a veces sentimos que tenemos que “comprar” a los demás con palabras, acciones y gestos (aunque no nos nazcan de dentro) para que nos “paguen” con amor y reconocimiento. Si te das cuenta, en el momento en el que tú te das ese amor y ese reconocimiento, puedes dejar de comprarlo y empezar a relacionarte con los demás desde tu ser, desde tu autenticidad.

¿Jugamos? ¿Qué tal empezar en mayo a poner atención a tu yo auténtico y permitirle que se exprese?

Por un mayo lleno de experiencias auténticas, con mucho cariño desde Múnich,

Lola


¿Asumes tu responsabilidad?

„El psicólogo no me ha hecho nada”, “el tratamiento del psiquiatra no ha tenido ningún efecto” o “el proceso de coaching no me ha servido” son algunas frases que a lo largo de mis años de profesión he tenido ocasión de escuchar. Dándole un toque humorístico al tema, no puedo evitar imaginarme a uno de estos profesionales con una capa y una barita mágica en la mano, cada vez que me hacen algún comentario como este🙂

Y es que no amig@s, los profesionales de la salud mental o del desarrollo personal no somos magos, no tenemos la capacidad de obrar milagros tampoco, pues carecemos de recursos divinos. Nosotros solo somos simples profesionales, que contamos con una formación, una experiencia y un repertorio de recursos que ponemos a disposición de las personas que se dirigen a nosotros y a los que la verdad poco podemos aportar cuando no asumen un papel 100% activo en su proceso, cuando en definitiva no asumen su responsabilidad y su compromiso en el camino de mejorar su bienestar emocional.

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Borja Vilaseca, en su altamente recomendable libro “Encantado de conocerme” lo explica muy bien: en el proceso de desarrollar nuestros rasgos de personalidad, hemos aprendido a reaccionar de una forma ante las distintas situaciones que se nos presentan, que se convierte en una pauta automática e involuntaria de respuesta. Ante esa situación, cuando nos hacemos conscientes del perjuicio que nos puede estar causando reaccionar de esta forma, podemos elegir reaccionar de una forma no automática, sino proactiva y voluntaria para poco a poco ir entrenándonos en generar respuestas que se traduzcan en un mayor bienestar emocional. Como decía Paco Yuste, mi profe y tutor en coaching, esto no es gratis…🙂 hay que tomárselo en serio, asumir la responsabilidad y comprometerse porque si no, la pauta que hemos adquirido automáticamente va a seguir reproduciéndose de la misma forma.

Así que hoy te desafío, a ti que quieres incrementar tu bienestar, a que dejes de esperar que el psicólogo, el coach o el profesional al que acudas “te haga algo”, a que dejes de buscar soluciones fuera (que mi marido cambie, que mis hijos sean buenos, que cambien a mi jefe, que mi compañera me trate bien…) que solo dentro de ti puedes encontrar para que empieces a obrar cambios en tu interior, para que poco a poco empieces a poner en práctica nuevas formas y pautas de respuesta, para que utilices todo tu potencial (tienes un montón, eso ya te lo digo yo…🙂 ¡todos lo tenemos!) , a que en definitiva trabajes en tu desarrollo personal, en tu autoconocimiento, a que utilices las mil y una herramientas que tienes a tu alcance.

Hoy más que nunca tenemos un montón de información y recursos a nuestra disposición, la clave es, además de leer sobre ellos… HACER algo con esa información. Si ves que te pierdes siempre puedes acudir a un profesional que te apoye en el proceso, pero solo tú puedes HACER lo que necesitas HACER para sentirte mejor. La buena noticia es que merece la pena hacerlo🙂