Algunos aprendizajes II

Por aclamación popular… 😉 después del éxito de “Algunos aprendizajes I”, llegan: “Algunos aprendizajes II”. Sin más dilación, comparto con vosotr@s:

  • Conviene que nos propongamos objetivos en la vida, tanto en el terreno profesional, como en el personal. A lo mejor quieres introducir hábitos saludables en tu vida o definir un nuevo rumbo profesional. Si de verdad quieres alcanzar lo que te propones, es muy importante que hagas una gestión REALISTA de tu tiempo. Y eso significa planificar tareas que sean sostenibles en tu vida actual. Por ejemplo, si tienes poco tiempo y normalmente no sueles hacer ejercicio, podrías empezar planificando hacer una sesión de deporte a la semana, y a medida que vayas cumpliendo con ese primer pequeño gran paso para tu meta, incrementar POCO A POCO este tipo de sesiones, de forma que sin darte casi cuenta, hayas conseguido implantar un nuevo hábito en tu vida. La experiencia me dice, que las grandes planificaciones no realistas, son garantía de estrés, hacen que nos sintamos abrumados y lo que es peor, que acabemos tirando la toalla.
  • ¿Sientes que estás poniendo mucha energía en una dirección? A pesar de ello… ¿no consigues alcanzar tu propósito? Revisa la ACTITUD con la que te estás enfrentando a ello. Puede que quieras definir un nuevo rumbo profesional, pero si cada vez que te pones a investigar en infojobs cómo está el mercado laboral, lo haces resoplando de forma desganada, tú misma@ te estás autoboicoteando… Qué pasaría, si en vez de eso, buscas una buena razón para cambiar de trabajo. A mí me motivó mucho en su momento pensar en desarrollar una actividad profesional que fuese útil para otras personas y que supusiese una contribución a esta sociedad. Cómo crees que te empezarías a sentir, si antes de meterte en infojobs, te visualizas haciendo eso que tanto te motiva, y dejas esa imagen de fondo mientras echas un vistazo a las ofertas de empleo…? ¡¿Quieres probarlo?!

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  • El miedo es una emoción muy interesante que, entre otras cosas, nos recuerda que existe una distancia entre las capacidades que sentimos que tenemos a la hora de enfrentarnos a una situación X, y las capacidades que creemos que deberíamos tener para hacerlo de forma exitosa. Por tanto, para superar ese miedo, ¿qué crees que nos ayudará más?: entrenarnos para desarrollar esas capacidades y AFRONTAR esa situación con mayores perspectivas de éxito, o de lo contrario, EVITAR esa situación. Si me paso la vida evitando enviar mi CV a ofertas de empleo interesantes, porque siento pavor en las entrevistas de selección, no voy a superar nunca ese miedo, y por ende, no voy a conseguir el trabajo que estoy buscando. Si de lo contrario me preparo, ensayo, me grabo con una cámara, hago un rol playing con un amigo… estaré reduciendo esa distancia que comentaba y aumentando mucho mis posibilidades de afrontar con éxito ese trámite que es la entrevista de selección, que finalmente me podrá abrir las puertas al trabajo que deseo…
  • No podemos estar permanentemente PRODUCIENDO, trabajando, no estamos diseñados para estar 24 horas funcionando, necesitamos tiempo de ocio y en ese espacio, tan importante es encontrar tiempo para jugar, bailar y buscar el lado CÓMICO de la vida, como propiciar ocasiones para aburrirnos. El ABURRIMIENTO es una parte natural y consustancial al ser vivo, y una oportunidad para dejar de correr, abstenernos por un rato de ir en pos de algún objetivo, relajarnos y dejar volar nuestra imaginación. ¿Recuerdas cómo era tu vida cuando eras niñ@? Cuanto tiempo dedicabas a jugar, a reír, a hacer el chorra, a montarte películas mientras hacías nada… ¿Estabas estresad@? Cuánto tiempo dedicas ahora a cultivar tu tiempo de ocio…? ¿Con qué resultados?

Bueno, os emplazo a la próxima publicación con… ¿adivináis? ¡¡Sí!! Será: “Algunos aprendizajes III”.

Os dejo con el calendario en el que veréis que esta semana tendremos en Múnich el taller de PAREJA 4.0.: Una versión mejorada. ¿Queréis probar otras formas de comunicaros cuando tenéis un conflicto? ¿Queréis explorar detalles del otro que tal vez todavía no conocéis? Recordad que para CONSEGUIR resultados diferentes, tenemos que HACER cosas distintas… y que eso nos llevará a SENTIRNOS de otra forma… ¡A por ello!

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¡Adelgaza de una vez! (y/o cuida tu salud)

 

Escribo para compartir con vosotr@s un nuevo proyecto, con el que estoy muy ilusionada. Se trata de un programa de desarrollo personal orientado a implementar nuevos hábitos de salud y alimentación, que espero que a l@s que participéis os aporte mucha información práctica, además de unas buenas dosis de motivación y energía positiva. Como consecuencia, perderéis peso sí, pero además habréis sentado las bases para tener una vida más equilibrada y satisfactoria, que os permita incrementar vuestro bienESTAR. Con vuestro compromiso no va a haber quien nos pare… vamos ¡¡a por ello!!

Para desarrollar este programa me he basado, por una parte, en los conocimientos de psicología, coaching y herramientas prácticas de desarrollo personal que he ido acumulando durante este ya “cuarto de siglo” de profesión, y por otro, en la experiencia que me han aportado los procesos de coaching que he desarrollado a lo largo de los últimos 10 años con personas que querían conseguir esta misma meta. Además, como siempre, me he apoyado en mi propia experiencia y experimentación personal con todas estas técnicas y con lo que a mí me ha servido para perder peso.

Para ajustar expectativas: yo no soy nutricionista y esto no es una dieta… 😉 Yo soy psicóloga y esto es un programa de desarrollo personal… 😉 Si quieres dejar de hacer dietas, con las que al terminar vuelves a recuperar lo que has perdido –  o más… ¿verdad? – y lo que quieres es adquirir nuevos hábitos de alimentación (¡no sólo!) en tu vida… ¡¡este es tu programa!!

Programa ADELGAZA

A lo largo del programa, nos apoyaremos en la potente metodología del coaching. Os cuento un poco más concretamente lo que vamos a hacer:

– Durante 7 semanas trabajaremos junt@s en dar los primeros pasos para conseguir la meta que cada uno de vosotr@s defináis. Después, podréis continuar individualmente a través de una fase de autocoaching, durante el tiempo que necesitéis hasta terminar de materializar esa meta.

– Yo os enviaré a cada uno un mail semanal, guiando el proceso, con indicaciones y actividades personalizadas, además de tips y contenidos que apoyen individualmente vuestro proceso de adelgazamiento. No tenéis que poner en práctica todas y cada una de las actividades que yo os proponga cada semana, la idea es que cada uno vaya adaptando este programa de forma REALISTA a su situación y a su ritmo, para ello contaréis con mi asesoramiento.

– Vosotros podréis enviarme por mail el resultado de esas actividades, así como todas las dudas que tengáis a lo largo de esas 7 semanas. Yo responderé todas las preguntas que tengáis para proporcionaros indicaciones personalizadas.

– A partir de la 3ª semana, fijaremos una sesión personal de seguimiento telefónica/skype de 30 minutos.

Como es un programa individual, podemos empezar cuando queráis y como lo vamos a hacer todo por mail, teléfono/Skype, no hace falta que viváis en Múnich… 😉

¿Quieres recibir más información? O… ¿apuntarte? Sólo tienes que escribirme a lolahernandez.coaching@gmail.com y desde allí te enviaré poco a poco todos los pasos. ¡A por ello!


Algunos aprendizajes I

¡Hola!

Para el mes de mayo, quería compartir contigo un resumen de algunos de los aprendizajes más importantes que he tenido durante los últimos años. Ya sé que nadie aprende por experiencia ajena… pero por si alguno de estos ítems resuena en tu mente – es muy probable que tú también te hayas confrontado con cosas muy parecidas a las mías… tampoco soy tan original… 😉 – y el verlo por escrito te ayuda a “agarrarlo” mejor, allá voy:

  • Todo lo que sucede a tu alrededor, es NEUTRO. Tú elijes inconscientemente el significado que le das y puedes aprender a hacer consciente ese proceso y otorgar otro significado a ese hecho. Estamos constantemente proyectando sobre los demás las cosas que están pasando dentro de nosotros y viceversa, los demás están constantemente proyectando sobre nosotros las cosas que pasan en su interior. Ej.: la cara de malos amigos con la que te está mirando esa persona en el metro, es neutra, tú estás decidiendo que es una mala cara y que tiene que ver contigo… ¡Piénsalo! 😉
  • Cuando una situación o persona te genere rechazo – y esto también tiene que ver con el juego de las proyecciones… – , DALE LA VUELTA. Por ejemplo: si sientes que tu amigo Pepe últimamente te llama poco, párate activa y conscientemente a recordar otras veces en las que ha hecho algo bueno por ti… Otro ejemplo: si sientes lástima al ver a una persona mayor por la calle, imagínala de joven, centra tu atención en toda la sabiduría que seguramente acumula en su interior y en todas las situaciones que ha debido de superar a lo largo de su vida.IMG_20160907_084944
  • Todo sucede cómo y cuándo TIENE QUE SUCEDER. La vida tiene el control, no tú. ¿Te estás desesperando por no conseguir exactamente “ese puesto de trabajo”? Tal vez la vida tiene planes mejores para ti. ¿Te estás esforzando mucho en materializar algún cambio en tu vida y no terminas de lograrlo? A lo mejor te vendría bien pararte a reflexionar y a observar qué está sucediendo, y qué señales no estás atendiendo. Yo he podido comprobar cómo a lo largo de mi primera etapa profesional, en recursos humanos, cada vez que entraba en crisis con mi puesto del momento, en la empresa que estuviese, sistemáticamente, mi mente se sentía atraída por la psicología fuera de la consulta psicológica, por la psicología positiva, el desarrollo personal, la autoayuda, y ya un poquito más adelante, el coaching… ¡¡y mira a lo que me dedico desde hace ya 10 años…!! ¿Crees que ahora tengo esas crisis profesionales…? Seguro que sabes la respuesta… 😉
  • Deja de luchar contra las cosas que suceden, contra las emociones que sientes, contra la forma de ser de la gente y en definitiva, contra todo lo que no depende directamente de ti… y empieza a ACEPTAR. Permítete sentir triste, a ver qué pasa. Asume ese conflicto personal en el que estás inmerso, es posible que tengas algo que aprender. Encaja esos resultados no esperados en tu trabajo. Suelta el escudo protector y párate a pensar… ¿realmente es tan terrible? ¿Acaso se acaba aquí todo? ¿Qué puedo yo hacer por mí en esta situación? ¿Qué pasa con tu energía cuando no la utilizas para luchar contra lo que ocurre? En casa, hace ya tiempo – ya sabéis que esto es contagioso… 😉 – que nos permitimos expresar que estamos de mal humor, y al poner en palabras esa emoción y dejar de utilizar la energía en disimular un supuesto inoportuno enfado (¿dónde está escrito cuándo es oportuno enfadarse y cuándo no?), normalmente la intensidad de la emoción desciende y además, aumenta considerablemente la comprensión del otro – que se siente informado – y las probabilidades de resolver la situación que está de fondo, que muchas veces no tiene nada que ver con el otro… – ¿recuerdas las proyecciones? -.

Bueno, como no me quiero extender más… termino con esta primera parte de aprendizajes… la próxima vez, iremos a por la segunda.

Te dejo con el calendario en el que verás que la semana que viene tenemos el taller de AUTOCOACHING para perder peso, encontrar trabajo, pareja, o materializar la meta que tengas en mente en este momento. ¡A por ello!


La enfermedad como oportunidad de crecimiento

Reflexiono una vez más sobre un tema, sobre el que estoy segura de haber escrito ya, pero como la vida nos pone una y otra vez delante de esas situaciones sobre las que aún tenemos algo que aprender, imagino que a vosotr@s como a mí, os vendrá bien refrescar alguna estrategia para la próxima vez que nos pongamos malit@s 😉

La situación es la siguiente: tienes en perspectiva unas semanas intensas, mucho trabajo previsto, planes personales ilusionantes y algún viajecito, para que no nos falte de nada y de repente te pones enferm@. No sé tú, pero yo lo suelo vivir como una especie de “maldición bíblica”… acompañada de esos pensamientos victimistas recurrentes: “¡vaya por Dios!, con todo lo que tengo que hacer, con la ilusión que me hacía esto y ahora voy a estar hecha unos zorros”. Esta forma de vivirlo hace que además de encontrarme físicamente mal, me sienta mentalmente perjudicada: ansiosa, culpable por cancelar mis citas, enfadada con el mundo por no ser tan considerado conmigo como yo ESPERO y conmigo misma por no haberme cuidado mejor… Me sigues ¿no?

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Haciendo un trabajo de reestructuración de esos pensamientos, he llegado a otros más adaptativos que comparto contigo:

  • Mi cuerpo es mi amigo y sabe mejor que yo cuando necesita parar. Lo único que puedo hacer es dejar que se exprese y escucharlo, permanecer en contacto con él y ACEPTARLO.
  • Ponerme nerviosa, tratar de forzarlo, sentirme culpable por tener que aplazar mis citas personales y profesionales, no solo no aporta nada, sino que empeora el problema.
  • La enfermedad es una buena oportunidad para trabajar en la creencia: “no es profesional ponerse enfermo”. Lo que no es profesional, es ir a trabajar cuando uno no está en condiciones, ofreciendo un peor servicio, contagiando a la gente y alargando el proceso de recuperación. Además, tampoco hay que creerse tan importante ni tan imprescindible, el mundo va a seguir girando aunque tú estés enferm@.
  • Ocuparse uno de uno mismo, atenderse, estar en contacto con lo que se necesita en cada momento, pedir ayuda, es responsable. Yo decido en cada momento, no tengo que pedir permiso a nadie.
  • Forzar la máquina, puede pasar una factura más cara, que parar unos días. Es mejor no reincorporarme al ritmo normal, hasta que no hayan pasado al menos 24 – 48 horas de ausencia de enfermedad.
  • Con nuestro ejemplo, podemos inspirar a otras personas a hacer una gestión más sana de su enfermedad.
  • Elijo conscientemente vivir estos procesos de una forma más natural y salirme de esta rueda artificial que impera en la cultura occidental: “trabaja hasta reventar”.
  • Escucho a mi cuerpo y voy parando, cambiando de actividad, según lo que veo que necesito en cada momento.

A propósito de actividades, comparto también algunas que se me han ocurrido para esos días de pausa: estiramientos, radio, cantar, lectura ligera, escribir, pasatiempos ligeros, meditar, baile suave, música, ordenar algo pequeño, ir muy despacio, limpiar algo sencillo, un baño relajante, arreglarme, cocinar algo sencillo y nutritivo, limitar las noticias y las redes sociales, ver algo divertido, repetir mantras como: “pronto estaré mejor”, “mi cuerpo se está expresando”… La idea es probar estas actividades, y si una no funciona en un momento dado, pasar a otra.

Me doy cuenta de que la enfermedad es como las emociones, viene cuando tiene información importante para nosotros, así que lo mejor que podemos hacer es acogerla, escucharla, dejar que se exprese y empezar a programar los cambios que nos vaya indicando… 😉 Por tanto, en vez de temerla, ¡¡ama la enfermedad!!

Te dejo con el enlace al calendario de talleres en Múnich, en el que verás que en abril vamos a hacer doblete con Autoestima e Inteligencia emocional. Si piensas que te puede servir adquirir herramientas prácticas para desarrollar estas áreas de tu vida, reserva tu plaza 😉


La casa ordenada

Me pasa una y otra vez y no aprendo… así que hoy lo comparto contigo pensando que tal vez a ti te pase también lo mismo, y de paso a ver si así, me va entrando a mí en la cabeza… 😉

Voy viviendo con relativa armonía… y “de repente” parece que nada encaja: todo el mundo a mi alrededor insiste en “tocarme las… narices”, la gente está de mal humor, amargada, comete errores en su relación conmigo, se muestra victimista, me trata mal, me molesta…

Cuando esto sucede, poco a poco empiezo a poner una catarata de límites sin sentido a mi alrededor: esta persona no es tan maja como YO ESPERABA, NO PUEDO SOPORTAR la falta de paciencia de esta otra persona, tengo que alejarme del victimismo de fulano, no voy a permitir más el ninguneo de mengana…

Sé por experiencia, que lo que me trae seguir por este camino, como diría mi maestro, “es feo”: aislamiento, frustración, angustia… Entro en una espiral de autocompasión y victimismo, en la que nada ni nadie a mi alrededor cumple MIS expectativas, todo funciona mal, el mundo es un desastre y nada tiene sentido…

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Afortunadamente, después de unas cuantas “batallas” conmigo misma, de grandes dosis de investigación, de unas cuantas sesiones de trabajo interior y de búsqueda de inspiración, he aprendido también un poquito. Una cosa es tener un conflicto personal o profesional puntual con una persona, pero cuando parece que TODO a mi alrededor funciona mal, la que tiene un conflicto interior, soy yo. La solución por tanto, no la voy a encontrar fuera “enmendándole la plana” a nadie; la solución solo puede venir del mismo sitio en el que se ha creado: de mi interior. Es en esos momentos, cuando tomo conciencia de que a lo mejor me está afectando más de lo que creía “la edad difícil” que estoy atravesando y que he descuidado un poco mi relación conmigo misma, que necesito atenderme mejor y prestarme algo más de atención, al igual que con otras personas, compartiendo conmigo tiempo de calidad. Y cuando hago eso, recuerdo que hay unas cuantas cosas que me sientan muy bien, como por ejemplo el ejercicio, bailar, meditar, comer rico, tomarme un vino, divertirme, jugar, reírme a más no poder, descansar, leer, compartir momentos de conexión con esas mismas personas con las que me enfado tanto cuando estoy descentrada… Esto me permite abandonar mi egocentrismo, dejar de esperar que las cosas sean COMO YO CREO QUE TIENEN QUE SER… y aceptar que el mundo va a seguir girando como tenga que hacerlo, y yo lo único que puedo hacer es mantener “la casa ordenada”, en la medida de lo posible… 😉

Hoy quiero dar las gracias, especialmente, por su inspiración y por recordarme una y otra vez dónde me estoy equivocando, a Borja Vilaseca y a Paco Yuste.

Te dejo un enlace al calendario de talleres, en el que verás que en marzo vamos a seguir “dándole duro” a la inteligencia emocional 😉 ¡Ah! Y no te olvides de compartir tus “descentres”… 😉 Puedes hacerlo por aquí o si no quieres ser tan “exhibicionista” como yo, por mail escribiendo a lolahernandez.coaching@gmail.com


“Mandamientos” para la pareja:

Alguien muy querido está próximo a “cometer matrimonio”… 😉 Pensando en él (no solo), he escrito esto, desde mi experiencia personal y con todo mi cariño:

·         Amaos más y quereos menos. Amaos desde el desapego, desde la generosidad y desde la plenitud.

·         Hablad menos y comunicaos más. Buscad el momento adecuado, observad al otro y evitad los monólogos.

·         Compartid menos tiempo juntos, pero que este sea de la mayor calidad posible.

·         Que nadie os diga cómo tenéis que vivir. Solo vosotros decidís lo que es bueno para vuestra relación. Lo que tal vez funcione a otros, no tiene por qué serviros a vosotros 😉

·         Jugad, planificad tiempo para divertiros, para salir de la rutina, para haceros bromas y reír juntos. Que no falte el humor en vuestra relación.

·         Defended y respetad vuestro espacio personal. Cuidad todas y cada una de las esferas de la vida. El equilibrio que mantengáis entre ellas, será el que aportaréis también a vuestra relación.

·         Miraos a los ojos todos los días.

·         Respetad y haced respetar vuestro estado de ánimo.

·         Aplicad vuestras mejores habilidades a vuestra relación.

·         Lo que tenéis es un regalo… valoradlo y cuidadlo como la gran plataforma de desarrollo personal que es para cada uno de vosotros.

·         Agradeceos mutuamente los pequeños y grandes gestos de cada día.

·         Aceptad los momentos difíciles como parte de la vida. Aceptad también los momentos neutros y una dosis de tranquila rutina.

·         Abríos al resto del mundo.

·         No deis nada por hecho, y si algún día decidís separar vuestros caminos, despedíos con agradecimiento.

·         No temáis a la muerte, temed al tiempo no disfrutado y no aprovechado.

Te dejo un enlace al calendario de talleres, en el que verás que en febrero nos encontraremos aquí en Múnich en el taller: INTELIGENCIA EMOCIONAL, y que además de empezar un nuevo semestre del GRUPO DE DESARROLLO PERSONAL de Múnich, estamos organizando un GRUPO ON LINE, para los que no vivís aquí 🙂

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Y mi gato… ¿qué haría?

¡Hola! Hoy quiero compartir un momento de lucidez que he tenido esta mañana tras leer este maravilloso artículo de Borja Vilaseca, extraído de su libro: “El sinsentido común”.

Nos habla de una teoría de Friedrich Nietzsche sobre los estados evolutivos del hombre. Muy resumidamente, vendría a decir que pasamos por un primer estado – extremo, el camello u oveja, según el cual somos miembros de una especie de rebaño, aprendemos sus normas sin cuestionarlas y hacemos lo mismo que todo el mundo para tratar de ser “normales”, aunque esto no nos haga precisamente felices. Después pasamos a otro estado – extremo, el león, que desafía todo lo aprendido, empieza a disfrutar de su soledad y a crear su propia escala de valores; lo malo del león, es que como aún se siente inseguro, se muestra arrogante ante los que piensan de forma diferente a la suya y está en contra de todo, básicamente. Finalmente, y aquí llego, abandonamos los extremos y avanzamos hasta el estado evolutivo del niño. Cuando estamos aquí, nos relacionamos con nuestro entorno desde la paz, la asertividad y la humildad, ya no sentimos la necesidad de luchar contra él; no hay nada que cambiar fuera, el auténtico cambio empieza en nosotr@s. Nos sentimos agradecidos con la vida, aprendemos de todo y de todos, aceptamos las cosas tal y como son, y comprendemos que todo está bien como está. Somos como los niños, que juegan, que viven intensamente el momento presente y que disfrutan por el simple hecho de estar vivos. Los que tenéis hijos, por tanto, tenéis la oportunidad de aprender de ellos, de ver cómo enfocan la vida y rescatar por el camino a vuestr@ niñ@ interior, que sigue ahí siempre…

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Los que no tenemos niños, en ocasiones tenemos la posibilidad de hacer ese recorrido a través de nuestras mascotas. Yo tengo la suerte de tener a mi lado a Jaguar, mi gato – aunque él cree que es un perro, o al menos se comporta como tal… 😉 – y aunque él no lo sabe, es un auténtico maestro: él sabe lo que quiere, sabe pedirlo, tiene paciencia para esperar el momento oportuno para hacerlo; si llega alguien nuevo le recibe “a la española”: con apertura y confianza (para él todo el mundo es bueno hasta que no se demuestre lo contrario; y si se equivocan con él, sabe perdonar sin rencor – aunque guarda un poco las distancias -). Si se encuentra con un nuevo gato, reacciona “a la alemana”: con reservas al principio, algún zarpazo si se toman muchas confianzas con él, y alegría total después… juegos, cariños, risas y cachondeo sin límites. Si algo le parece bien, lo expresa, si le parece mal, también… Si le gusta la comida, la devora, si no le gusta, la ignora. Se adapta al entorno: si hay cachondeo, participa, si hay paz, duerme. Agradece todo, sin límites y expresa su cariño, sin fin… No piensa en el futuro, tampoco en el pasado, sólo vive el presente con intensidad. Creo que sí, a partir de ahora, cuando me encuentre ante alguna de esas circunstancias que se presentan en la vida y con las que no sé cómo lidiar, me voy a preguntar… y mi gato… ¿qué haría?

Aprovecho para desearte que pases un estupendérrimo 2019 y unas buenas Navidades. Y si quieres consultar los planes que tengo para 2019, aquí te dejo un enlace al calendario de talleres y grupos de desarrollo personal… ¡hasta el año que viene!


¿Jugamos?

Antonio se sentía satisfecho con su vida. La compartía con una buena compañera, Paula, había conseguido tener éxito en su profesión y se sentía afortunado por tener a Pablo, su hijo de 7 años.

La felicidad, la salud y el futuro de Pablo eran lo más importante en la vida de Antonio, más incluso que la relación con su mujer.

Invertía mucho tiempo en cocinar para que Pablo creciera sano y fuerte, en trabajar para que no le faltara de nada, en su educación… pero algo fallaba en su vida y en la relación con el niño: cada tarde, al recogerle del colegio, el niño salía pletórico, pero al encontrarse con él, ponía cara de fastidio.

Antonio reflexionó mucho sobre aquello y se dio cuenta de que se ocupaba de hacer muchas cosas productivas, pero se olvidaba de disfrutar, de jugar, no solo con el niño, también él solo y con Paula.

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Así que un día decidió probar algo nuevo. Salió un poco antes del trabajo y se fue a dar un paseo por el parque, por el simple placer de hacerlo, sin aprovechar para ir a hacer la compra… Luego esperó a Pablo en la puerta de la escuela, con una bolsa de gusanitos – vale… no era la opción más sana, pero al niño le encantaban y de vez en cuando se podía hacer un exceso.

Al llegar a casa, apagó el teléfono y en contra de sus costumbres, aquel día no encendió ni el ordenador, ni la radio, ni la televisión; como estaba algo cansado, le dijo al pequeño: cariño, ¡vamos a jugar a respirar! Se tumbaron juntos en el suelo y estuvieron un rato jugando a respirar, solo respirar.

Después le dijo al peque: hoy los deberes van a ser jugar. ¿A qué quieres jugar tú ahora? Pasaron un rato jugando a las tiendas. Pablo disfrutaba de lo lindo envolviendo libros en papel de periódico y cobrando a su padre.

Paula solía volver más tarde del trabajo, así que jugaron a poner la mesa y a preparar algo sencillo para cenar.

Cuando el niño terminó de cenar, jugaron a leer un cuento y Pablo se quedó dormido manteniendo la sonrisa que, en esta ocasión, le había acompañado toda la tarde.

Después Antonio siguió jugando… a disfrutar de una copa de vino con su mujer, de leer algo divertido.

A la mañana siguiente, al despertar a Pablo, este le dijo: Papi, ¡qué ilusión cuando me vengas a buscar esta tarde al colegio! ¿Jugamos otra vez?

Aprovecho para dejarte el enlace con los talleres programados en Múnich… ¡por cierto! El sábado jugaremos a gestionar el tiempo contra el es3 😉


El Ocaso

He tenido la oportunidad de pasar unos días por los madriles, y quería compartir mis reflexiones. Han sido unos días tan maravillosos como difíciles.

Por una parte, he tenido la oportunidad de disfrutar del cariño de familia y amigos, de sentirles cerca y compartir ratos de risas, complicidad y apoyo mutuo. Muchísimas gracias a tod@s l@s querid@s que habéis podido sacar un ratito estos días para disfrutaros, lo agradecemos mucho porque sabemos que no siempre es fácil aparcar todo el resto de cosas que trae la vida… ¡Y sin embargo vosotros lo habéis hecho! Ha sido un gustazo y nos llevamos una sensación maravillosa, gracias por vuestro cariño. Por si esto fuera poco, he tenido la oportunidad de ver en directo el más que recomendable programa de Buenafuente: Late Motiv, que tan buenos momentos me aporta casi a diario, y que me está estimulando mucho para seguir introduciendo el humor como herramienta de desarrollo personal, ya os contaré cositas que se me han ocurrido “al respective”… 😉

Por otra parte – y es que la vida también tiene esta otra parte… – he tenido la experiencia de confrontarme con aspectos dolorosos de la vida: mi abuela tiene 95 años, es una persona maravillosa, a la que adoro. Siempre he tenido una relación muy especial y estrecha con ella. La he admirado mucho por su fortaleza y me he nutrido mucho de sus mimos, sus risas, su cariño y sus cuidados. Ha sido siempre una persona importante en mi vida y está presente en todos mis recuerdos cuando pienso en los mejores momentos y también en algunos de los peores que he vivido, en muchos casos brindándome un apoyo incondicional.

Yo siempre creí que cumplir cuantos más años mejor, era bueno; ahora que yo también voy cumpliendo años, no lo tengo tan claro. Observo que vivir dentro de un cuerpo de 95 años puede llegar a ser muy desgastante física y mentalmente. Al envejecer, además, pasamos mucho tiempo rodeados de otras personas que están igual o peor que nosotros, y las escenas con las que se convive y el ver cómo poco a poco van desapareciendo, debe de ser bastante difícil, más aún cuando eres una persona sensible, como es mi caso. Acompañar a una persona mayor, te confronta con la pérdida y también con tu propio proceso de envejecimiento, es como si la vida nos ofreciese la oportunidad de ir entrenándonos a través de las experiencias de otros… y eso hay que aprovecharlo.

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Así que como ya sabéis que siempre me gusta acabar compartiendo ideas que se me han ocurrido para poner en práctica, allá voy con:

  • Como ya he comentado en ocasiones anteriores, dado que lo único que nos llevamos al otro “barrio” es el cariño que hemos recibido, y lo único que nos queda de las personas desaparecidas, son también su cariño, en forma también de risas, creaciones, vivencias, etc. Pues lo único que se me ocurre es seguir insuflando dosis de cariño a la gente que queremos, mientras estén aquí. Favorecer celebraciones, cachondeos y buenos momentos varios, mientras el cuerpo aguante.
  • Disfrutar de la vida con la certeza de que tenemos fecha de caducidad. Encontrar un equilibrio entre cuidarnos un poquito y maltratar nuestro cuerpecito serrano… 😉 Comer sano, evitar algunos malos hábitos y hacer ejercicio, sí, pero sin obsesionarnos y pasarnos el día en el médico… dejando también espacio para darnos caprichos gastronómicos y otros excesos.
  • Si llego a abuela, trataré de cuidar mucho mi vista para seguir leyendo y escribiendo. Contactaré con algún jovencito voluntario para que me ayude con los avances tecnológicos. En la medida de mis posibilidades promoveré actividades dentro de la residencia: contactaré con asociaciones de animales para que nos visiten perros y gatos regularmente, organizaré encuentros con niños, charlas, reuniones para contar nuestras batallitas, monólogos de “yayos” ¡¿por qué no?!, asambleas para pedir mejoras en la residencia, intercambio de servicios entre abuelos – yo me habré ido especializando en coaching para abuelos -, juegos varios, excursiones, bailes,… para que cuando se acabe podamos decir “que nos quiten lo bailao”… 😉

Mientras esto llega, aprovecho para contarte que en Múnich, este sábado nos veremos en el taller “Me quedo o me vuelvo” y en noviembre, estaremos “Gestionando el tiempo y el estrés”. En este enlace puedes ver los detalles.

No dudes en compartir con otros a los que les pueda servir y con nosotros, tus reflexiones J ¡A por ello!


Hoy tú y mañana, yo

Para ampliar un poco el tema del mes pasado – las vacaciones vs la convivencia intensiva en pareja o familia- quiero compartir algunas reflexiones que he tenido durante unas “minivacaciones” que he disfrutado en septiembre y una herramienta que se me ha ocurrido al respecto, que ha funcionado bastante bien cuando la he puesto en práctica.

Durante estos días, me he dado cuenta de que salir de vacaciones también supone salir de la rutina. Eso, que a priori suena muy bien, también tiene sus inconvenientes. A diario, hay un “programa que seguir” que incluye reuniones de trabajo, horarios y citas, comidas, ejercicio, tareas domésticas… Cuando estamos de vacaciones, ese programa se rompe y de pronto, nos encontramos con la necesidad de tener que tomar un montón de pequeñas decisiones cada día: qué hacemos hoy, qué medio de transporte utilizamos, qué comemos, seguimos esta ruta o esta otra, cómo coordinamos lo que queremos hacer con los horarios de transporte y la previsión meteorológica, a uno le apetece hacer una cosa y a otro otra… Si a eso le sumamos que con frecuencia hay un miembro de la pareja al que le gusta llevar la iniciativa y otro… que también en algún momento quiere decidir algo… el campo de cultivo para los conflictos está servido…

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Consensuar cada una de esas decisiones, puede acabar resultando un poquito, vamos a decir… “pesado” y al fin y al cabo, ¡tampoco nos estamos jugando la vida…! ¿no? No es tan importante, las consecuencias de comer unos bocadillos en la playa o tomarnos un Kebab donde nos pille, no son tan determinantes para nada… ¿verdad? Por eso, creo que una buena opción puede ser: hoy decides tú y mañana yo. Eso significa que si yo decido mañana, también yo me ocupo de informarme, ver horarios, valorar precios, etc. Puedo pedir tu opinión si quiero, pero la decisión me corresponde a mí. Por otra parte, si yo hoy solo tengo que dejarme llevar, a lo único que me tengo que comprometer es a poner buena cara a tus decisiones, o al menos, cara neutra… 😉 Y si me apetece, te puedo ayudar a buscar alguna información, pero la responsabilidad hoy es tuya.

Si además dejamos espacios para hacer algunos planes por separado… desde mi punto de vista: ¡miel sobre hojuelas!

¿Queréis probarlo la próxima vez? Es una herramienta aplicable también a fines de semana, incluso a otros períodos de tiempo diferentes. No dudéis en compartir los resultados… seguro que son muy interesantes.

Te dejo un enlace al calendario de talleres, en el que verás que en octubre nos encontraremos aquí en Múnich para trabajar con herramientas de coaching si “te quedas en Alemania o te vuelves a tu pais”… 😉 Por otra parte, en Madrid, nos veremos con el taller de asertividad.

Y recuerda que para conseguir resultados diferentes, tenemos que HACER las cosas de otra forma y que eso nos llevará a sentirnos de manera distinta… 😉

¡A por ello! 😉