Archivo del Autor: Lola Hernandez. Coaching.

Acerca de Lola Hernandez. Coaching.

Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid. Máster en Dirección de RRHH por la Escuela de Organización Industrial. Experta en Coaching Personal por la Universidad Camilo José Cela. Más de 15 años de experiencia profesional en Gestión, Formación y Desarrollo de Personas, desde puestos de dirección. Trabajo en Coaching y Desarrollo Personal. Me encanta acompañar a personas a hacer de su vida un camino elegido, disfruto viéndoles crecer y nos apoyamos en el sentido del humor como agente del cambio. Hago Coaching en español con hispanohablantes de todas las partes del mundo. Trabajo con particulares y con organizaciones que me contratan para que haga coaching en español con su personal de habla hispana. También yo estoy recibiendo coaching. Mi Coach es Ana Laura Sposito y le estoy muy agradecida por el apoyo que supone recorrer este camino a su lado. lolahernandez.coaching@gmail.com Tel. España: 00 34 616 946 907 Tel. Alemania: 00 49 (0) 160 91 804 684 (Si encuentras interesante este contenido, compártelo, pero por favor, no realices cambios e incluye los datos de la autora… ¡gracias!)

Seguimos en el extranjero

 

Cuando te vas a vivir a otro país, al principio todo es nuevo: cada día descubres algo, tienes la sensación de estar un poco como “de vacaciones”, todo es exótico,  tus nuevos vecinos son exóticos, tú eres exótico. Empiezas a trabajar o empiezan a llegar los primeros clientes. Con el nuevo idioma, avanzas muy rápido, te parece que en poco tiempo estás aprendiendo mucho, y te encanta comprobar cómo la gente te ayuda a hacerte entender. Cada vez conoces más gente y si eres un poco optimista, es fácil que empieces a pensar: “bueno bueno, de aquí a un año o un poco más, el idioma… ¡Dominado! Y los clientes… ¡Voy a tener lista de espera para hacer procesos de Coaching! Vamos vamos…”.

Muchos vivimos esta sensación de enamoramiento inicial, pero los enamoramientos pasan, y un buen día te levantas por la mañana y te dices: ¡Vaya, todavía estoy aquí! Y ya no te parece tan exótico, tú también has dejado de serlo, ahora tienes la sensación de que tus vecinos empiezan a preguntarse cuándo llegará el día en que por fin hables bien el idioma, y tú también tienes la sensación de que llevando el tiempo que llevas… ¡Deberías hablar mejor! El negocio progresa, a su ritmo… pero estás todavía un poco alejado de esa visión de “lista de espera”.

Ante este panorama, te sientes triste, echas de menos a los tuyos, pero los tuyos empiezan a acostumbrarse a tu ausencia, y en tu nuevo país, es muy posible que hayas conocido mucha gente, pero el proceso de construir amistades, lleva su tiempo… Y no sientes que tengas a nadie con quien de verdad te apetezca compartir esas experiencias.

Vale… ¿Qué podemos hacer? En primer lugar, ser realistas… Aprender un idioma, y además, a la edad que tenemos algunos, es un proceso que lleva su tiempo, y ni al principio sabíamos tanto, ni ahora sabemos tan poco… Por tanto… ¡A seguir dándole!

Empezar a trabajar fuera, o montar tu propio negocio, también es un proceso que lleva tiempo, los primeros años ya sabemos que no vamos a tener beneficios, pero lo importante es lo que estamos sembrando y lo mucho que estamos aprendiendo por el camino, para empezar, sobre nosotros mismos. Por tanto, sigamos por aquí, sigamos poniendo en valor estrategias, comprobando sus resultados, y probando estrategias nuevas; por el camino conoceremos mucha gente y de verdad, no podemos imaginar dónde ni en qué momento “sonará la flauta”, pero lo más importante es que si no perdemos el enfoque, al final suena, créeme…

Con respecto a nuestras raíces afectivas, también aquí echaremos raíces, y cada vez nos sentiremos más integrados con nuestros nuevos vecinos; pasará el tiempo que necesitan las buenas amistades para “cocinarse” y cuando nos queramos dar cuenta, nos encontraremos diciendo, si no hubiese venido, no te habría conocido, me habría perdido esto, lo otro… ¡Y quién me iba a decir a mí que yo iba a aprender este idioma!

Si necesitas apoyo para no perder el buen enfoque… escríbeme a lolahernandez.coaching@gmail.com

 


¿Fracaso?

 

Por falta de audiencia se ha suspendido el programa de Buenafuente, un profesional con unas capacidades indiscutibles; la salida de Facebook a la bolsa, tampoco ha tenido el éxito que se esperaba y el último programa de Thomas Gottschalk (un gran presentador alemanote) también está a punto de echar el cierre. En ocasiones, ocurre así: ponemos mucha ilusión, esfuerzo y trabajo para tener éxito con nuestros proyectos, y luego no siempre salen. A veces es al revés, una pequeña acción, genera un sendero que desemboca en un éxito sin precedentes… ¡No dejes de tenerlo en cuenta!

¿Qué podemos aprender de ello? Los mejores proyectos y los mejores profesionales sufren tropiezos… ¿Es esperable que nosotros, comunes mortales, también los padezcamos? Claro que sí, yo diría incluso que debemos contar con ello.  A largo de nuestra vida, proyectaremos muchas cosas, y  es seguro que no todas van a salir, incluso es muy probable, que algunas muy brillantes, se queden por el camino; ya les ha pasado a muchos inventores hoy ilustres, como Isaac Peral, que murieron “obteniendo un no por respuesta “ y sin conocer el éxito que tendrían sus descubrimientos. Lo que nos define como luchadores es nuestra perseverancia, el que no dejemos de seguir proyectando, aunque sepamos que no siempre nos van a dar el “si quiero”.

Nuestro tutor en la Escuela de Inteligencia, Paco Yuste, nos decía: “Caerse está permitido, y LEVANTARSE es una obligación”. Es muy importante que separemos nuestro valor de los resultados que obtienen las actividades que emprendemos, ¡no es lo mismo! Tú eres una persona valiosa, independientemente de qué tal esté tu vida sentimental o qué tal vayan tus resultados comerciales… por poner dos ejemplos.

En ocasiones hay factores externos que no tienen nada que ver con nosotros, ni con nuestros proyectos, que determinan que la cosa no termine de cuajar. A veces simplemente no es el momento, las cosas necesitan su tiempo “de cocción” y un momento  en el que van a ser mejor recibidas por las personas a las que van dirigidas.

Por tanto… ¿Quién dijo fracaso? ¿Quién determina lo que es fracaso o no? Como decía mi Coach, Ana Laura Spósito, nada es un fracaso si aprendes de la experiencia. Y ahora, a seguir con lo siguiente: yo me estoy empezando a ilusionar con nuevos proyectos de lo que llamo “La Alianza Hispano Alemana”, pondré mucha energía y estoy segura de que por el camino aprenderé muchísimo, y si al final no salen las cosas como yo espero, aprenderé del trayecto y me lanzaré a la siguiente aventura.

Si necesitas apoyo para levantarte de un tropiezo, o para arrancar con algún proyecto que se te está resistiendo, ¡llámame!


Internacionalízate con Coaching

En estos días, los pequeños y no tan pequeños empresarios se enfrentan a situaciones especialmente desafiantes: es difícil alcanzar las previsiones de facturación y parece más complicado que nunca encontrar clientes que consuman nuestros productos o contraten nuestros servicios.

Ciertamente, la sostenida situación económica actual está poniendo a prueba incluso a las mentes más optimistas, vivimos una situación extraordinaria y se requieren soluciones extraordinarias. Afortunadamente, disciplinas como el Coaching, vienen a apoyar la necesaria transformación que necesitamos operar en la realidad, para alcanzar ese tipo de soluciones.

Las personas contamos con un potencial impresionante, sí, todas… tú también,  por ende, las organizaciones en las que trabajamos, también cuentan con un potencial increíble. Lo que ocurre es que no lo sabemos, no nos creemos que eso esté ahí, pero sí, está. En época de vacas gordas, nos podemos permitir funcionar a medio gas, que es lo que solemos hacer, trabajamos a un nivel de desempeño que está muy por debajo de lo que somos capaces de hacer. Gracias a situaciones como la actual, tenemos la posibilidad de ponernos a prueba, de desempolvar nuestras fortalezas, sí ,esas que ni siquiera sabemos que tenemos, pero… Si lo piensas, a lo largo de tu vida ¿En cuántas ocasiones te has encontrado diciendo: “quién me hubiera dicho a mi que yo iba a ser capaz de …”? ¿Y cuándo fuiste capaz de hacer eso? ¿Fue en una situación de dificultad? ¿Necesitabas hacerlo y ya está? Piénsalo: no hay mejor oportunidad que la crisis para sorprendernos de lo que somos capaces de hacer.

Pues bien ¿Qué te impide hacerlo ahora? En el área que nos ocupa hoy, cuáles son los obstáculos que te separan de la internacionalización de tus productos o servicios… ¿El idioma? Tal vez convendría que hablases un poco de inglés pero ¿Estás teniendo en cuenta que hay traductores e intérpretes que te pueden ayudar con tu web y en tus reuniones?

A lo mejor, hablas un perfecto inglés… (¡Enhorabuena!) lo que ocurre simplemente “ES QUE” no sabrías por donde empezar… bien ¿Te has parado a pensar que otros ya lo han hecho antes? Hay Asociaciones como ACOCEX (Asociación de Consultores de Comercio Exterior) que te pueden asesorar, hay profesionales que sí conocen el mercado en el que te quieres instalar ¿lo estás teniendo en cuenta?

… Vale… pero… ¿Cómo contacto con españoles en ese país? Afortunadamente, en la actualidad, por circunstancias profesionales o personales, somos muchos los españoles repartidos por todo el mundo, y también estamos en ese país en el que tú estás pensando.

Cuando las cosas van bien, el Coaching es un refuerzo, cuando las cosas van mal, es una necesidad. Esta disciplina nos apoya para que liberemos todo nuestro potencial y todo el potencial de nuestra organización, cuando nos orientamos al logro de soluciones extraordinarias; ese potencial que tanto necesitamos ahora, para que dentro de un tiempo, echemos la vista atrás y nos encontremos diciéndonos: “quién me iba a decir a mi, que en plena crisis del euro, iba yo a abrir una cadena de tiendas en Alemania”.


Comunicación Sana

 

Y tú… ¿Qué tal te comunicas? Hay personas que tienen dificultades cuando tienen que hablar con el jefe… otros que dudan a la hora de expresar a su pareja cómo se sienten… también hay casos, muy frecuentes, de gente que se atasca a la hora de expresarse en una situación de conflicto, bien sea personal o profesional.

Sea con la familia, con los amigos o con los compañeros de trabajo, establecer una buena comunicación con ellos es garantizar una mejora en nuestras relaciones.

En Crecer – Crecer, hemos detectado que son muy frecuentes las carencias en nuestros procesos de comunicación, por eso estamos organizando un taller en Madrid para el próximo sábado 26 de mayo, por la mañana, en el que vamos a hablar de comunicación, de gestión de conflictos y de herramientas que nos ayudan a mejorar nuestras habilidades de comunicación, entre otras cosas.

No te lo pierdas, tenemos pocas oportunidades de juntarnos todo el equipo y en esta ocasión lo hemos conseguido para ofrecer pautas prácticas y experiencias en las que a buen seguro te vas a reconocer…

Aquí tienes toda la información.  Folleto Comunicación Sana


La primavera la sangre altera…

 

Sí… ¡Ya te digo! Aquí en Múnich hemos pasado del jersey a la camiseta… pero no quiero hablar del tiempo meteorológico… hoy quiero hablar de las sensaciones y emociones que acompañan a la primavera.

Estamos en una estación que representa RENOVACIÓN, y la naturaleza tiene unos cuantos ejemplos que mostrarnos: estos días es fácil ver plantas en las que todavía “resisten” unas cuantas hojas de la temporada pasada… y en las que empiezan a brotar las de la nueva temporada ¡y ambas conviven! Esa convivencia durará poco, el tiempo que necesiten las antiguas para pasar el testigo a las nuevas…

Yo creo que en nuestro desarrollo, sucede algo parecido: en primavera, y en general siempre que atravesamos alguna pequeña o gran crisis, nos renovamos: las nuevas ideas vienen a sustituir a las antiguas, los nuevos hábitos, las nuevas creencias y certezas, vienen a imponerse a las antiguas. Yo encuentro este fenómeno maravilloso, creo que representa muy bien la esencia de la vida, durante nuestra vida todo se renueva, y en ese transcurrir, nosotros también lo hacemos.

Claro, en ese proceso, es posible que experimentemos alteraciones; ante los cambios, sentimos que algo se tambalea, que no pisamos tierra 100% firme y es fácil que nos asustemos…: “¡¿Qué me pasa?! Hacía mucho tiempo que no experimentaba estas o aquellas emociones…”… y sin embargo, nos ayudará recordar que detrás de todo período de turbulencias, encontramos crecimiento y renovación, y que el resultado en el que nos convertimos tras ese período siempre es mejor de lo que éramos antes.

Hoy te invito por tanto, a dar la bienvenida a la primavera, y a las crisis de toda índole, si están aquí es porque han venido a hacer algo (o a que hagamos nosotros algo), si no, no vendrían… Entramos en crisis cuando tenemos algo importante que aprender… Aprendamos pues, no echemos en saco roto esta oportunidad de aprendizaje… Pues si no la aprovechamos hoy, es muy probable que vuelva mañana.

Si necesitas apoyo en ese proceso, llámame… ¡Y disfruta de la primavera! Porque se pasará… como todo.


No te distraigas

 

Hoy quiero hablar sobre las distracciones que con frecuencia experimentamos y que como comentaré a continuación pueden ser de varios tipos y aparecer en momentos diferentes; lo que tienen en común, es que nos alejan de nuestro propósito, de nuestros objetivos, de lo que en definitiva es importante para nosotros.

Es más que recomendable tener un propósito, encontrar el para qué de las cosas que hacemos, es una fuente de motivación y nos ayuda a superar los variados obstáculos que cada día nos presenta la vida. Si además hemos recorrido el camino necesario para establecer el sentido de nuestra vida, el propósito que tenemos cada uno como individuos, aquello en lo que a lo largo de nuestra vida vamos a influir, aquello que no sería igual si nosotros no existiésemos, podemos sentirnos muy afortunados: disponemos de un motor muy potente y resistente para recorrer las autopistas de nuestra existencia (Vaya, parece que hoy estoy aún más “profunda” de lo habitual… El sentido de la vida… ¡Ahí es nada!).

Bien, el “Gran Propósito” determina los pequeños propósitos de cada día, e incluso aunque todavía no hayamos descubierto nuestro “Gran Propósito”, en los pequeños, también vamos a encontrarnos unas cuantas distracciones que aparecerán para interponerse entre nosotros y nuestro logro: en ocasiones, esas distracciones vendrán en forma de una mala cara, una mala contestación, un desafortunado email… y en otras ocasiones no tendrán que ver con nadie externo a nosotros, sino que vendrán directamente de nuestro interior: dudas sobre nuestra capacidad, inseguridad, auto-juicios, auto-exigencia, …

Podemos entrenarnos en detectar esos mensajes negativos, vengan del exterior o del interior, y ponerlos entre paréntesis en la escena para no perder de vista nuestro pequeño o gran propósito. Por ejemplo:  estaré evitando distracciones, si cuando me acerco a pedirle un favor a un compañero, y le veo con cara de pocos amigos, elijo no tomarme su cara como algo personal, y sin dejar de observar la situación, sigo adelante con mi plan. Después le puedo preguntar si le pasa algo, si le puedo ayudar yo con alguna cosa, pero de entrada no me distraigo, no me autocensuro y me doy la vuelta…

Por poner un ejemplo interno:  puedo ir a pedirle un aumento de sueldo al jefe, me he preparado lo que le voy a decir, lo he ensayado y sé lo que voy a hacer, y camino de su despacho me asaltan dudas: no sé si lo merezco, a lo mejor se enfada, ¿y si… (completa tú mismo la línea de puntos…)? Estaré evitando distracciones, si en ese momento continuo con mi plan y después, me tomo un tiempo para trabajar sobre mi autovaloración.

Cuando los propósitos son grandes, las distracciones pueden ser grandes también, pero siguen siendo distracciones… Entrénate en detectarlas, aislarlas y después trabajarlas, pero no pierdas de vista tus propósitos, los pequeños y los grandes, mantente siempre en acción y si necesitas que te apoye en ese camino, no dudes en llamarme.


Comunicación y Relación

 

La semana pasada, hablando con mis compañeros de Crecer – Crecer, mientras preparábamos un taller que vamos a hacer en Madrid,  comentábamos la fuerte relación que existe entre nuestras habilidades de comunicación y la calidad de las relaciones que establecemos.

Decíamos que las personas somos comunicación, estamos permanentemente comunicando, no podemos no comunicar, incluso aunque no seamos conscientes, aunque verbalmente no emitamos ningún sonido, nuestro lenguaje no verbal sigue funcionando y “decimos” tanto con él…

Lo que quiero resaltar en este post es cómo influye nuestra comunicación en nuestras relaciones: con frecuencia, detrás de los problemas que tenemos con nuestro jefe, con nuestros compañeros, con nuestra pareja, con algún amigo o con algún miembro de la familia, se esconden dificultades en nuestro proceso de comunicación.

Como la mayoría de las habilidades, no aprendemos a comunicarnos didácticamente, no nos explican en el colegio qué tenemos que hacer y qué debemos evitar cuando queremos comunicarnos con eficacia, lo que suele ocurrir más bien es que aprendemos a comunicarnos por imitación, repetimos lo que vemos a nuestro alrededor, y si tenemos la fortuna de tener buenos modelos en nuestra infancia, y a lo largo de nuestro desarrollo, probablemente acabaremos siendo hábiles en nuestros procesos de comunicación, pero si no tenemos esa suerte, seguramente careceremos de algunas habilidades.

¿Esto tiene remedio? Pues claro que sí hombre. Podemos reaprender, como nos gusta decir a los Coaches, podemos desaprender patrones que no nos sirven y aprender de nuevo otros que sí, para lo cual, lo único que necesitamos es: primero, tomar conciencia de qué cosas podemos mejorar, después poner en práctica nuevas formas que sustituyan a las antiguas, y a continuación…  entrenarnos: es decir, practicar, practicar, y seguir practicando hasta que esas nuevas pautas hayan sido integradas y salgan automáticamente, cuando nos comunicamos.

Lo mejor de todo esto es cómo van a mejorar “mágicamente” nuestras relaciones con el jefe, la pareja, ese amigo, aquel familiar o compañero…. Cuando empecemos a poner en practica nuestras nuevas habilidades.

Una recomendación que quiero hacer es: cuando todavía no somos muy hábiles en nuestras nuevas destrezas, es bueno empezar a practicar primero con personas cercanas… de confianza. Por ejemplo: si quiero expresar un desacuerdo, no es una buena idea empezar por mi jefe… mejor voy a practicar un poquito primero con un amigo de confianza… o con una hermana…

¿Te parece complicado? ¿Qué tal empezar por algo? Te recomiendo que esta semana practiques la escucha… Simplemente escucha, presta atención a lo que te dicen, pero de verdad, “con todo tu cuerpo”, no pienses en lo que vas a responder… Solo escucha… Y si quieres, cuéntanos qué tal… Ya te anticipo que los escuchados van a estar encantados… Porque todo el mundo quiere hablar pero… ¡Es tan poco habitual que alguien quiera escuchar!


Intensidad Emocional

 

Volviendo al apasionante tema de la Inteligencia Emocional, hoy quiero hablar sobre intensidad, concretamente sobre la intensidad de las emociones.

Ya sabemos que sentimos emociones porque necesitamos de ellas para nuestra supervivencia y adaptación, cada una de las emociones que sentimos tiene un mensaje para nosotros, una información que es importante que recojamos. Sabemos también que una vez que hemos recogido ese mensaje debemos canalizar la emoción y eso supone, hacer alguna o varias de las siguientes cosas:  tomarnos tiempo y espacio para sentirla, expresarlas y/o tomar acción.

Bien, realmente ¿lo hacemos? Cuando sentimos por ejemplo enfado… ¿nos tomamos tiempo para rebajar la intensidad emocional que nos produce antes de actuar?…  y a continuación…  ¿actuamos? ¿Qué supone actuar cuando nos hemos enfadado con alguien? Con frecuencia, informar a ese alguien de forma adecuada (*) de cómo nos hemos sentido cuando ha hecho algo concreto.

En realidad ocurre que en muchos casos, no informamos, nos “tragamos” nuestro enfado, nos tragamos nuestra emoción… Y claro, “todo lo que hacemos y todo lo que no hacemos tiene consecuencias siempre primero para nosotros”: ¿Es posible que la próxima vez que ocurra eso que nos ha enfadado, nos enfademos más? ¿Es posible que ese enfado sea menos manejable que el primero? ¿Y si tampoco hacemos nada la segunda, ni la tercera, ni la “n” vez?

Culpamos a nuestras emociones de desbordarnos, de bloquearnos… pero si nos fijamos, ellas siempre vienen con buenas intenciones: informar y que hagamos algo… Si no hacemos nada… el mensaje que les estamos dando es… “hasta que no vuelvas con toda la artillería pesada, yo no me voy a dar por aludida…”.

Hoy te invito por tanto a escuchar a tus emociones, y a actuar… y si en el camino te surge alguna duda y quieres preguntar, puedes hacerlo abiertamente a través del blog, o privadamente en lolahernandez.coaching@gmail.com. ¡Gracias por tus aportaciones!

 

(*) Otro día os cuento sobre una herramienta que utilizamos en coaching – el Feedback -  para comunicarnos de forma adecuada cuando algo no nos ha gustado.

 


La Lista de Profesionales de Habla Hispana

 

Hay una Lista en la que podemos encontrar todo tipo de profesionales en Múnich, con la maravillosa particularidad de que hablan nuestro idioma: médicos, psicólogos, traductores y abogados entre otros muchos especialistas y técnicos.

Esta lista la actualiza periódicamente la Doctora Patricia Valenzuela, para uso y disfrute de todos los que todavía, podríamos decir que no dominamos el idioma alemán…

En ella encontraréis buenos profesionales, ¡que os sirva! Aquí os copio el enlace: Lista med 3 de Enero 2012-1


Noticias en la Distancia

 

Cuando vives en otro país, en el tuyo no se detiene el tiempo, siguen pasando cosas… De allí te llegan noticias sobre la situación económica y política, sobre numerosos logros en el terreno deportivo y sobre los últimos estrenos cinematográficos… ¡Qué ilusión hace cuando de repente te encuentras con la cara de Luis Tosar en un cartel por las calles de Múnich! Y cómo te paras rápidamente a comprobar si has visto bien, ¡es muy curioso!

También nos llegan otro tipo de noticias, el tipo de noticias que más nos importa, que más nos toca, el que tiene que ver con “los nuestros”, con las cosas que les pasan a nuestros seres queridos, a los miembros de nuestra familia y a nuestros amigos del alma. Porque sí, siguen pasando cosas… y tú no estás allí, no estás en el 89 cumpleaños de tu Abuela… celebrándolo con toda tu familia en el Restaurante del primo Aurelio… Una se siente muy afortunada de tener una abuela tan estupenda y que está tan bien a su edad, el pequeño matiz es que está lejos…

En otras ocasiones, el tipo de noticias que nos llegan no tiene que ver con acontecimientos felices, sino con esos otros… para los que siempre comentamos “que no nos gusta juntarnos”… Pero es que ahora tampoco podemos… estamos lejos y no podemos coger un vuelo siempre que quisiéramos para compartir con los nuestros, lo bueno y lo malo que nos ocurre.

En esta situación, ¿qué podemos hacer? Podemos compartir, de otra forma, pero compartir, desde el corazón, por teléfono… por mail… cómo te sientes, cómo me siento, cómo lo llevas… ¿te acuerdas de tal…?

Podemos expresar, canalizar, recordar que las emociones tienen que salir… Tomarnos tiempo para dejar que salgan, para expresar a quien sí tengamos cerca cómo nos sentimos, para escribir sobre lo que nos ha pasado, aunque sea en la distancia, y para aprovechar estas situaciones para estar más cerca de los nuestros, porque aunque estemos lejos… podemos estar muy cerca.

Podemos aprender de lo vivido: ¿qué cosas se nos han quedado en el tintero? Expresarlo…  y… ¿qué cosas no queremos que se nos queden en el tintero con los que todavía estamos por aquí…? Expresarlo también…

Y cuidarnos en el proceso, tomarnos nuestro tiempo… y por supuesto, seguir adelante, seguimos aquí… Disfrutemos de este regalo que es la vida mientras tengamos la fortuna de conservarla. Animo también en este camino.

 


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 725 seguidores