Archivo mensual: noviembre 2011

El hueco que dejamos

Cuando nos vamos a vivir a otro país, vivimos muy en primera persona los cambios a los que nos enfrentamos: las diferencias culturales que experimentamos, el nuevo idioma, las nuevas temperaturas, las cosas que añoramos, las personas a las que echamos de menos, los hábitos que poco a poco vamos cambiando, los nuevos lugares que empezamos a frecuentar…

En cierto sentido todo es nuevo para nosotros, y aunque los desafíos están garantizados, también nos encontramos una parte muy positiva: ¡estamos empezando una nueva vida!  Y eso es maravilloso… es volver a empezar, de cero, sin prejuicios ni ideas preconcebidas, por nuestra parte, ni por parte de los demás hacia nosotros, es un verdadero regalo.

En ese “trajinar”, estamos muy atareados en nuestra nueva vida: hay tantas cosas que hacer, tanta gente nueva a la que conocer, tantos nuevos clientes que conseguir, tantas palabras que aprender, tantos papeles que hacer, tantos sitos a los que ir por primera vez…

Estamos tan ocupados que no nos damos cuenta del hueco que dejamos. Me ayudaron a verlo mis compañeras de Damelamano en la reunión de la semana pasada, especialmente Katia Pinal y Patricia Valenzuela.

Cuando te vas a vivir a otro país, tú te vas, pero ellos se quedan, y es inevitable que tus seres queridos sientan el hueco que has dejado , y que no les guste la sensación, y que te sientan lejos, porque es cierto que tú estás lejos, que ya no estás allí, y que ya no les dedicas tanto tiempo como les dedicabas.

Es lógico… tienes una nueva vida por delante, tienes un trabajo de integración que hacer, y eso lleva tiempo, recursos y energía, y es bueno que hagas ese proceso. ¿Eso significa que ahora te vas a olvidar de “ellos”? No, eso significa que necesitas readaptarte a la nueva situación, y que ellos también necesitan pasar por algunos ajustes psicológicos.

Ellos necesitan tiempo, han sufrido una pérdida y están pasando el duelo correspondiente a toda pérdida. Lo expresarán de la forma que sepan hacerlo, en ocasiones habrá reacciones que no sepas interpretar…  Dedica tiempo a entenderles y a entenderte…  Escuchar, explicar, leer y aceptar  te ayudarán, nos ayudarán.

Con el tiempo se irá produciendo un ajuste, ellos poco a poco irán llenando tu hueco ¡claro! Es normal que así sea, ellos necesitan el afecto que tú les dabas y si tú no estás ahí, será muy bueno que busquen otra forma de conseguirlo, y tú seguirás encontrando otros afectos aquí. ¿Eso cambiará la relación? ¿Eso les cambiará a ellos? ¿Eso te cambiará a ti? Te lo garantizo… La buena noticia, es que todos esos cambios son buenos, por el camino habrá mucho crecimiento personal, para ellos también, pero especialmente para ti. Vivir en el extranjero es una oportunidad maravillosa para desplegar nuevos talentos, para descubrir en ti capacidades que antes no hubieras ni imaginado que tenías… Alguien decía, con mucho acierto: ¡Necesitado te veas! Pues eso…

Si necesitas apoyo en este proceso de integración, no dudes en contactar conmigo; todavía me queda mucho por aprender, pero empiezo a tener un poquiiiiiiiiiiiiito de experiencia que pondré encantada a tu servicio.


¿Por qué es conveniente un Coach?

Hoy tengo el gusto de escribir sobre uno de los temas que ya hace tiempo me sugirió Arantxa de Madrid (esto acaba de sonar como la radio…) una amiga virtual de la que recibo mails muy estimulantes. ¡Gracias Arantxa!

Arantxa me contaba que recientemente había asistido a una conferencia de Howard Schultz, Presidente de Starbucks Coffee, y que le había sorprendido la naturalidad con la que Schultz hablaba de su Coach.

Mi visión sobre este tema es la que aprendí en la Escuela de Inteligencia y es una visión humanista, que no todas las escuelas de coaching comparten.

Un Coach puede acompañar a su cliente en un momento puntual de su vida, y en algunos casos, en momentos puntuales de la vida del cliente. Desde la visión que yo comparto, trabajamos con nuestro cliente con el enfoque puesto en fomentar la autonomía de sus capacidades frente a las vicisitudes de la vida, y la independencia hacia su propio Coach. Nos parece ético trabajar con nuestros clientes favoreciendo la adquisición de las herramientas necesarias por su parte, para afrontar las dificultades que, seguro, les presentará la vida.

Claro que en un momento de crisis pueden acudir a nosotros, pero esto debe ser lo excepcional, durante un proceso de desarrollo y crecimiento personal como es el coaching, la persona aprende a integrar la metodología que después necesitará utilizar, con total autonomía.

¿Y cuáles son esas situaciones en las que un Coach nos puede ayudar? Pues aquellas personales o profesionales, en las que nos estemos atascando, que sean recurrentes, que representen un desafío que no sepamos por dónde empezar a construir y/o que hagan aflorar con fuerza miedos e inseguridades que nos estén acompañando ya más tiempo del necesario para hacer su función.

Un proceso de Coaching, por definición, tiene un principio y un fin, se inicia con la definición de la M.E.T.A. u objetivo a conseguir, se analizan los factores internos y externos que en positivo o en negativo representan un obstáculo o un recurso para su logro, y se pone en marcha un Plan de Acción con el que concluye el proceso. Se trata por tanto de algo concreto, específico y acotado en el tiempo.

Desde el punto de vista que comparto, debemos evitar enlazar un proceso de coaching con otro, debemos dejar espacio a nuestro cliente para que disfrute de los frutos del esfuerzo realizado, para que metabolice las herramientas aprendidas desde la certeza de que ahora ya son suyas. Si más adelante se encuentra con una situación crítica para la que necesite desarrollar nuevos recursos, para la que se enfrente al reto de ampliar su “artillería” se podrá iniciar un nuevo proceso, pero siempre dejando suficiente tiempo entre uno y otro.

Después de leer este post ¿te quedan dudas? ¿Sigues sin entender muy bien qué es esto del Coaching? Te comprendo… a mí me pasó lo mismo, y por favor, no dudes en preguntarme sin compromiso en lolahernandez.coaching@gmail.com, te contestaré encantada.


¿Compartes la responsabilidad?

En el avión a Málaga de la semana pasada, observé una situación que me llamó la atención: había una familia joven con dos niños pequeños distribuidos de la siguiente forma: ella en el asiento de pasillo, tenía a su izquierda a los dos niños, al otro lado del pasillo estaba su marido, en la misma fila… Durante todo el vuelo los niños jugaban, se peleaban, comían, bebían… y la madre se ocupaba de todo el proceso, los niños no estuvieron quietos ni un minuto y la madre tampoco. Con respecto al padre, pasó todo el vuelo jugando con aparatos electrónicos, leyendo y viendo películas en esos mismos aparatos.

Lo que más me llamó la atención, es que esta situación no cambió en ningún momento, no se escuchó al marido ofrecerse a cambiar de asiento, pero tampoco se escuchó a la mujer PEDIR apoyo a su marido, y ahí es donde quiero llegar.

Culpamos mucho a la sociedad del peso que cargamos las mujeres, de lo injusto del reparto de papeles, de cómo se aprovechan los hombres de esta situación… ¿y nosotras qué hacemos? Ciertamente, aún en los años que vivimos, existe un reparto de papeles no escrito en ningún sitio, según el cual, todavía muchas mujeres (afortunadamente ya no todas…) asumen que la responsabilidad sobre la casa y los hijos es suya, y se reciben presiones de distinta naturaleza para que así sea. Como resultado de estas presiones, aparecen los tan frecuentes “sentimientos de culpa” cuando como mujeres nos encontramos disfrutando de algo distinto a las responsabilidades que se nos han adjudicado.

Sí, se necesita pasar por un proceso para liberarse de ese sentimiento… y lleva su tiempo, pero solo tú puedes elegir si sucumbes a esas presiones o poco a poco te revelas y empiezas a permitirte disfrutar de otras cosas, y a poner el conflicto encima de la mesa, que es donde tienen que estar los conflictos. Cuando no afloran, generan procesos de resentimiento y victimismo que desde luego no nos apoyan para ser más felices.

En la última reunión de voluntarios de españolaenmunich.com se hablaba de este tema, se comentaba la necesidad de despertar conciencias, para que las mujeres que todavía están dormidas dejen de funcionar en automático asumiendo responsabilidades más allá de las humana y socialmente razonables y empiecen a compartirlas con la otra parte del equipo que constituimos cuando nos emparejamos.

Ya te estoy escuchando: “es que me va a tocar discutir”, ¡Te lo garantizo! ¡Claro que te va a tocar discutir! Pero creo que son discusiones que es necesario tener, pues las nuevas perspectivas en el futuro de vuestra relación de pareja, y en la educación de vuestros hijos si los tenéis, harán que haya merecido la pena.

Todos en algún punto, funcionamos según la ley del mínimo esfuerzo, nosotras también, si viene alguien a ocuparse de nuestras cosas, le dejamos encantados… Pero en el fondo, sabemos que es nuestra responsabilidad y que somos nosotros los que debemos asumirla y que eso redunda en positivo en nuestras relaciones.

En el otro extremo, tengo el ejemplo de una clienta que quiere dejar a sus hijas el legado y las enseñanzas de compartir con ellas el proceso de dedicarse profesionalmente a su pasión.

¿Y tú? ¿Qué quieres enseñar a tus hijos?


El Temido Invierno

Con el cambio de hora de este pasado fin de semana, los que vivimos „trasplantados“ en Alemania, sentimos cuando menos una cierta inquietud… los días se acortan, las horas de luz se reducen, no tardará en empezar a nevar y el escenario al que nos habíamos acostumbrado cambiará.

Ante esta situación podemos sentirnos aislados y esa sensación no ayuda nunca, y en nuestra situación menos… Reflexionando estos días sobre este tema, personalmente he detectado la necesidad de “darle un repaso a mis planes de invierno”… y hoy quiero compartir mis conclusiones por si a ti también te sirven.

El año pasado no puse las ruedas de invierno al coche, pensé que no tenía mucho sentido dado que mi experiencia en conducir por la nieve es bastante reducida… ¡Cuando nieva en Madrid es todo un acontecimiento! Este año ya tengo hora para cambiarlas, no quiero perder la libertad para utilizar el coche siempre que lo necesite, y si los alemanes pueden conducir con nieve, yo también… además, aquí no se organiza tanto caos y antes de que caiga el primer copo ya están las máquinas circulando por todas partes.

Durante este año, he trabajado mucho, he dedicado mucho tiempo a pensar en mi pasión y he disfrutado mucho de esta etapa, pero también soy consciente de que empieza una nueva maravillosa etapa, en esta voy a trabajar menos pero con más rendimiento. Eso significa que voy a tener más tiempo y energía para cuidar de mi tiempo libre: voy a estar más en contacto con los míos, voy a estar más en contacto con mis necesidades y voy a probar nuevas actividades de ocio ¿qué tal rematar mis habilidades para patinar sobre hielo?

Voy a fluir con el horario de invierno, los días de sol, como buena “lugareña” me echaré a la calle, seguiré madrugando para aprovechar las horas de sol y dejaré para las horas sin sol otras actividades… como por ejemplo la lectura, mi parte en la limpieza doméstica (la justa y necesaria) y otras “actividades” que me encantan como cocinar y dormir la siesta…

Aprovecharé que tengo casa nueva y que en invierno apetece menos salir a exponerse a las bajas temperaturas… para invitar a amigos a cenar, cocinar para ellos, disfrutar de ellos, compartir y tener conversaciones auténticas, más allá de las superficiales que el ritmo de vida que a veces llevamos nos permite tener.

Saldré a conocer los maravillosos cafés de Múnich, con la compañía de alguna de las muchas personas que he tenido la fortuna de conocer desde mi llegada. Hablaré más por teléfono, por Skype y dedicaré más tiempo a escribir mails para sentir la cercanía de mis seres queridos.

También habrá tiempo para seguir mejorando el alemán, disfrutar de mi gata, ir al gimnasio… La lista empieza a tomar forma… ¿Qué tal si haces la tuya? Tenla siempre a mano, especialmente los días de invierno y no dejes de contar conmigo si quieres aprovechar el invierno para hacer alguna nueva conquista personal o profesional … ¿por qué no? Los límites los marcas tú…


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